
observaba cómo subían las burbujitas de esa bebida insípida. algunas, las más gordas, con más dificultad que otras. hacían un sonido casi imperceptible. las veía juguetonas, quizá porque mi imaginación es demasiado abundante y dispara con facilidad a puntos frecuentes. el vaso de soda, quién sabe cuánto hacía, iba oxidandose burbuja a burbuja, desintegrando su perfecta calidad de soda que contiene en cada pompita. subia entonces por ese canal de agua o de gas, subía una pequeña parte de sí. la perdía.
asi como el gas hace la soda, hace tambien que deje de serlo. pero que alguien diga si no es mas gracioso un vaso de soda que uno de agua, por menos que dure.
