Cuentista

En una ciudad desierta, sólo se escucha el pedal desvencijado de una bicicleta vieja, más parecida a un triciclo que a un biciclo. Montado sobre él viaja un cuentista. Giraba y saltaba en su biciclo desafiando la gravedad, pues el cuentista, no creía en ella.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Shing-shang



Es evidente que tanto el sol como la luna, se adoran. Sueñan con el otro, se complementan y en ocasiones son uno.
Sin embargo, jamás se encuentran. Nunca.
Esto los vuelve locos, por más que el sol con su esplendor intenta disimularlo. Siempre permanece detrás por la noche, cuando ella sale. A la luna no le molesta porque esto la hace brillar, esto la hace hermosa.
Muchas veces ella sale y se olvida de que el sol está ahi, le da la espalda.
Pero sólo en algunas noches, las mejores, el sol se acerca tanto que prende fuego la frialdad de la luna y se enciende algo que ya no es ni uno ni otro, que brilla.

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